sábado, 25 de diciembre de 2010

Algunas disertaciones sobre el tiempo

La creencia Celta de que las almas de aquellos a los que hemos perdido están cautivas en un ser inferior – en un animal, un vegetal, una cosa inanimada-, perdidas, en efecto, para nosotros hasta el día –que para muchos nunca llega- en que pasamos por casualidad cerca del árbol y nos adueñamos del objeto que es su prisión, me parece muy razonable. Entonces se estremecen, nos llaman y, en cuanto las hemos reconocido, se deshace el hechizo. Una vez que las hemos liberado, han vencido a la muerte y vuelven a vivir con nosotros.
Lo mismo ocurre con nuestro pasado. Intentar evocarlo resulta empeño perdido, todos los intentos de nuestra inteligencia son inútiles. Esta oculto, fuera de su dominio y de su alcance, en algún objeto material –en la sensación que este nos daría- que no sospechamos. Del azar depende o no que encontremos ese objeto antes de morir.

“En busca del tiempo perdido: Por la parte de Swann”
Marcel Proust
1913


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